CONTEXTO HISTORICO DE LUIS DE CASTILLA

ESPAÑA 1250

Península Ibérica durante los últimos años de vida de Luis de Castilla

Luis de Castilla vivió aproximadamente entre 1242 y 1269, en pleno siglo XIII. Esta época se encuentra dentro del marco de la expansión cristiana en la Reconquista, ya muy avanzada y que se mantendría bastante estática durante los próximos 200 años, hasta la entrega del Reino de Granada a los Reyes Católicos en 1492.

Tras la batalla de las Navas de Tolosa en el año 1212, en la cual una coalición de ejércitos cristianos, liderados por el Rey Alfonso VIII de Castilla y con el beneplácito del Papa, combatieron al temible ejército almohade de Al-Ándalus, logrando una victoria que resultaría definitiva para la Reconquista. Tras la derrota, Al-Ándalus volvió a dividirse en una serie de reinos de taifas, que quedaron sin fuerza suficiente para combatir a los cristianos ya que carecían de unidad y ya no tenían apoyo que llegara desde el Norte de África. Esto propició que poco a poco fueran cayendo hasta que ya sólo quedaron algunos reinos que se mantuvieron como vasallos de la Corona de Castilla (primero Murcia y por último Granada, que resistió así hasta la conquista por parte de los Reyes Católicos en 1492).

Poco más tarde, Fernando III, padre de Luis de Castilla, que ya era Rey de Castilla desde 1217, se convirtió en Rey de León en 1230, unificando así ambos reinos y creando la Corona de Castilla, que se convirtió en el reino más poderoso de la península, logrando la hegemonía sobre los demás y conquistando gran parte de los reinos musulmanes que quedaban en la Península Ibérica. Ocuparon todo el territorio de la Sierra Morena y el Valle del Guadalquivir, conquistando algunos de los reinos musulmanes más importantes (Córdoba en 1238 y Sevilla en 1248). Además de los logros militares, hay que destacar la labor cultural que hubo bajo el reinado de Alfonso X, quien aprovechó las tres culturas principales que había en la península (judíos, musulmanes y cristianos) creando la Escuela de Traductores de Toledo. Además se considera que fue en este momento cuando se creó la prosa española, con aportaciones como las Cántigas de Santa María.

Mientras tanto el Reino de Aragón mantenía, bajo el mando de Jaime I, una serie de luchas territoriales con Francia (intentaba conquistar los territorios del sur) y Navarra, que estaba acorralada por Castilla y Aragón. Finalmente abandonaron sus ambiciones en el Sur de Francia y ocuparon Valencia y Baleares, creando las bases para la futura expansión hacia Sicilia. Así la Corona de Aragón acabó dominando todo el Levante. Y cuando las fronteras de las Coronas de Castilla y Aragón tocaron, estos decidieron ratificar la alianza de paz, ya constituida en los acuerdos de Cazorla, con el Pacto de Almizra.

Los reinos de Navarra y Portugal quedaron relegados a un segundo plano (el reino de Portugal conquistó el Algarve y el de Navarra se anexióno el País Vasco) y poco a poco fueron perdiendo poder, aunque el Reino de Portugal conseguiría mantenerse y recuperar gran parte de ese poder más adelante.